miércoles, 28 de junio de 2017

PRIMER CONGRESO EUROPEO DE SINDROMES DE SENSIBILIDAD CENTRAL. BARCELONA 2017

Me es grato anunciar la apertura de inscripciones para el primer congreso europeo de SSC que tendrá lugar en Barcelona el próximo 17 de Noviembre organizado por la SESSEC, doctortoni.cat y Bufet médico.
Para más información e inscripciones www.sessec.org

sábado, 18 de marzo de 2017

IV JORNADES CATALANES DE SSC. LLIBRE DE COMUNICACIONS

Ja està disponible el llibre de comunicacions de les IV jornades catalanes de SSC. Es pot sol·licitar a traves de www.doctortoni.cat

viernes, 3 de marzo de 2017

viernes, 26 de agosto de 2016

BIG ONE. CAP 70


- ¿Qué pasa papá? Dije yo asomando la cabeza aún mojada por la puerta de nuestra pequeña cocina.

Levantó la mirada de las bolsas que llevaba llenas de comida y me miró un instante.

- Pasa y siéntate Fran.

Sin duda ya la teníamos liada. Entré y me senté con la cabeza baja y en silencio.

- Esta mañana mientras venía de Barcelona en el coche recibí una llamada en el móvil. Me extrañó mucho y más cuando vi que era la madre de Lucas.

- ¿La madre de quién? Pregunté.

- Lucas, tu amigo. Aquel alto, el de la chupa de cuero, el que tiene su padre en la cárcel.

- ¡Ahhh Mendoza! - exclamé. Tanto llamarle por el apellido que ya no me acordaba de su nombre coño.

- La mujer estaba tan excitada que no la entendía y paré el coche para atenderla.

- Papá yo... Dije intentando adelantarme al cataclismo.

- ¡Déjame terminar hombre!

Le dejé continuar. De hecho daba igual, no habría ninguna excusa que valiese.

- El día antes por la tarde, el viernes, le dieron una carta a su padre que había llegado de instituciones penitenciarias. Resulta que hacía días que la tenían pero se habían olvidado de dársela. La carta le anunciaba que le habían concedido el tercer grado nada menos.

- ¿Y eso qué significa papá?

- Algo muy importante hijo. El padre de Lucas, después de muchos años, volvía a su casa esta misma mañana. Dijo sin poder contener la emoción.

- ¿Qué güai no? Dije yo suspirando largamente en silencio.

- Y tanto hijo. Y para celebrarlo nos ha invitado junto a su hermano y a los de la fábrica a buscar setas esta misma tarde. ¿Qué te parece?.

- Muy bien papa ¿pero tú no tenías que volver a Barcelona por lo de las negociaciones con tu antigua empresa?.

- ¿Y perderme una expedición micológica con Speedy Mendoza el rey de las setas?. ¡Que esperen los "meapinos"!. Dijo con gran entusiasmo.

Yo hacía tiempo que no veía mi padre así y no pude evitar reírme a carcajadas.

- Bueno ¿Vendréis Lucas y tú, no?. Mira te he comprado unas chirucas para que vayas bien. Dijo señalando unas botas nuevas que había en el suelo de la cocina.

Yo no dije nada.

- Bueno si estáis cansado lo comprendo pero...

- Tranquilo papá, vendremos. Dije levantándome de la silla y abrazándole por la espalda.

- Papá.

Dime hijo.

- Te quiero muchísimo. Le dije antes de darle un beso.

- Y yo también tontorrón. Anda, ayúdame con los bocadillos que esta tarde vas a vivir una auténtica aventura, te lo aseguro.

"No, más no por favor" pensé para mí antes de coger el tomate.

FIN


jueves, 4 de agosto de 2016

BIG ONE. CAP 69


Me fui caminando lentamente, sólo, mientras el día iba subiendo por detrás de las casas de la Balconada, nuestro barrio. Al llegar a mi bloque me detuve, me quedé sentado allí, sobre la repisa de la pared de la entrada. pensé en lo que me vino a la cabeza allí dentro cuando Héctor nos anunció que no viviríamos para contarlo.
¡Mi padre!, pensé en mi padre, en que no volvería a verlo, y me dolió enormemente. Nunca me había planteado cuanto lo quería, al menos no como en aquel momento.

- Fran, ¿qué haces aquí sentado? Dijo la señora Carmen, nuestra vecina, que salía a trabajar.

Yo me limité a sonreír.

- Al menos tápate un poco. Me dijo cerrándome la chaqueta.

- Gracias señora Carmen. Ahora me voy a casa.

Se fue moviendo la cabeza y mascullando no se qué de los niños de ahora y los porros.
Volví a mis pensamientos, en cómo nos habíamos mantenido unidos a pesar de todo y como eso nos había salvado sin lugar a dudas. Por mucho que Mendoza dijese que nos habían perdonado la vida. ¡Y un cuerno!. Nos habíamos ganado la libertad, nuestra libertad,  gracias a sacar lo mejor de cada uno y ponerlo a disposición de todos. Gracias a la lealtad, nuestra lealtad. La misma que tuvo Nuno jugándose el tipo para ir a buscar a su hermano, la misma de "la Jose" trabajando sin cesar para sustituir a su marido encarcelado, la misma que había tenido siempre mi padre con su familia, con su trabajo, con su gente. La lealtad, ser leal, esta era la clave de todo.
"Gracias papá por enseñarme lo más importante de la vida".
Bajé de un salto y subí al piso, al entrar encontré una nota de mi padre.
"He ido a Barcelona, vuelvo a primera hora. Papá".
Estaba sólo. Me desnudé en medio del pasillo y entré en la ducha. No sé el tiempo que estuve bajo el agua caliente. Me parecía el placer más increíble de la tierra.

- ¿Fran, estás aquí?. Se oyó una voz precedida de un portazo.

- ¿Papá, eres tú papá?. Dije emocionado al oir de nuevo su voz.

- Hola campeón -dijo asomándose en el baño- ¿Cómo ha ido la juerga?.

- Bien papá. Dije caso sollozando.

- Cuando salgas tenemos que hablar. Me ha llamado la Jose a primera hora.

"¿La madre de Mendoza? la que se va liar". Pensé.

viernes, 29 de julio de 2016

BIG ONE. CAP 68


Bajamos por le huerto siguiendo la linterna de Nuno que conocía el paraje como la palma de su mano. Saltamos la valla con facilidad, fue agradable llegar a la calle y ver los primeros coches pasar.

- Ahora sí. Dijo Mendoza solemnemente después de comprobar que no nos habían seguido.

¡Estábamos salvados!

Nos abrazamos los cinco largamente. Un hombre paso por nuestro lado mirándonos mal. "Borrachos" se le oyó mascullar. Héctor y Hasan se fueron calle abajo. "Te llamo" dijo mi amigo Hasan haciendo el teléfono con la mano. Yo le saludé con la mía. Nos quedamos un rato en silencio Mendoza Nuno y yo.

- ¿Y bien? Dijo Mendoza previendo que algo me había quedado en el tintero.

- ¿Qué sabes de mi padre Mendoza?

El sonrió.

- Mi tío de Sallent trabajaba en la empresa de tu padre, llevaba un torno y era bueno, muy bueno. A pesar de los avisos de la familia y el encargado él seguía en las drogas, decía que no podía evitarlo. Un día tuvo un accidente de coche y se destrozó el codo. Puedes imaginártelo, operación tras operación hasta que lo despidieron. Cayó en una depresión, intento suicidarse varias veces, estaba acabado. A los pocos días de llegar, tu padre fue a verlo, se interesó por él, le dio dinero a mi tía y le dijo a mi tío que sabía que era un operario excelente y que cuando se recuperase le esperaba en la fábrica. Aún me acuerdo del día que nos lo contó a mi madre y a mí, nunca antes había visto mi tío llorar. Por eso recuperé tu móvil, por eso te vine a ver cuando supe que mientras tú trabajabas todo el verano tu padre utilizaba parte de ese dinero para ayudarnos. ¿Y sabes qué? cada vez me alegro más de haberte reunido con nosotros porque eres grande tío, muy grande; inteligente, valiente y bueno. Como tu padre.

Me emocioné. Era la primera vez que Mendoza me ofrecía una cosa amable y sincera de todo corazón.
Me abalancé sobre él y nos abrazamos largamente. Nuno sonreía.

- Ala pues, vete a casa Fran, tu padre te espera. Me dijo antes de empezar a bajar cogido de la mano de Nuno como si aún fuesen los dos hermanos pequeños que se protegían siempre el uno al otro.

jueves, 21 de julio de 2016

BIG ONE. CAP 67


El hombre miraba hacia la casa de la Culla. Sonreía mientras iba jugando con las llaves del coche.

- Una pandilla de críos, eran una pandilla de críos. Decía sin salir de su asombro.

Detrás suyo su ayudante seguía la escena con cara de gravedad.

- No te enfades hombre, estos no harán nada. Además, el accidente de hoy nos ha permitido adelantar nuestro trabajo enormemente. En pocos días no quedará rastro de nosotros.

El hombre seguía sin contestar. A él no le molestó, más bien le dio una sensación de poder. Por fin había podido decidir el desenlace del conflicto por sí mismo. Ahora veía que detener la persecución, ni que fuese en el último momento, había sido una buena decisión, la decisión acertada.
"Gracias doctor Wilson por iluminarme" pensó.
Se puso las llaves del coche en el bolsillo, se desabrochó la manga del brazo derecho y lo levantó en dirección a la casa de la Culla. Al poco rato una luz igual de potente le respondió.